miércoles, 24 de mayo de 2017

El inicio de una nueva etapa

Hoy mi hijo presentó su examen para ingresar a la secundaria, son días como estos los que me hacen detenerme y dar un vistazo al pasado para reflexionar en todo lo que hemos tenido que caminar, en toda la gente que se han cruzado en nuestro camino para apoyarnos o para hacernos más fuertes, porque lo que no daña fortalece, aún recuerdo cuando entró al kinder, que digo al kinder, cuando tuve que dejarlo en la guardería....las mamás como nosotras no podemos darnos el lujo de escoger la guardería o la escuela en la que tener a nuestros hijos, nuestras opciones están muy limitadas, no todas aceptan el reto de tener a un niño con discapacidad, nosotros nos hemos topado con de todo un poco, la guardería no fue tan difícil porque Juan Pablo no requería de tanta atención especial cuando era un bebé, el reto inició al entrar al kinder por el problema motriz, pero los andares nos llevaron a un buen lugar con una buena maestra, la maestra Patricia Martínez y un cálido equipo de maestros de USAER que nos apoyaron mucho.

El ingreso a la primaria si que fue difícil, pero todas las piedras en el camino terminan siendo una guía hacia mejores horizontes, batallamos pero encontramos un inmejorable lugar en donde tanto maestros, como alumnos y padres estaban concientizados y apoyaban, este trayecto duró 6 años, en los cuales encontramos apoyo, en los que aprendimos y compartimos muchas cosas y en los que Juan Pablo maduró mucho.





No voy a mentir este trayecto ha sido tremendamente estresante y desafiante, no todo ha sido miel sobre hojuelas :), hemos batallado, nos hemos enojado, hemos llorado, pero también hemos disfrutado tanto que no nos quisiéramos tener que ir, pero aquí estamos casi al final de este pequeño trayecto, con las maletas listas para nuestro siguiente destino, sabemos que será más desafiante, que habrá más obstáculos, pero vamos con más seguridad y más madurez, pero sobre todo con más tranquilidad, ahorita como madre no me preocupa tanto el futuro, no soy una mamá que desee un hijo doctor, arquitecto, licenciado, solo soy una mamá que desea un hijo feliz.......y por fortuna eso no se enseña en una escuela :).
Listo para su examen de secundaria
¡Estoy tan orgullosa de tí!

miércoles, 17 de mayo de 2017

Mi hijo, mi árbol, mi roca

En mis andares de clínica en clínica, de terapia en terapia, de escuela en escuela, he tenido la oportunidad de conocer madres de todas, angustiadas, seguras, rebeldes, alegres, algunas mayores otras no, muchas con grandes experiencias y otras más, las recién llegadas, con un bebé en brazos y sobre los hombros la incertidumbre de un diagnóstico atemorizante, así fue como llegamos todas un día. El común denominador de todas ellas no es un hijo con discapacidad, si no la valentía de sacarlo adelante a pesar de todas las adversidades. Hoy con un poco mas de experiencia que aquel primer día, quiero decirles a quienes se enfrentan por vez primera al diagnóstico de discapacidad en un hijo, que todo va a pasar, que esos sentimientos que parecen interminables, un día van a estar muy lejanos, y eso que tanto atemoriza al principio se vuelve una normalidad, una hermosa normalidad.
Hoy en día, en medio de tantos problemas en los que de pronto me veo con la rutina de un trabajo estresante, la incertidumbre de una economía tan inestable, el ritmo de vida tan vertiginoso, lo que más ansío es que llegue la hora de ver a mi hijo, para mi es como un árbol a cuya sombra puedo llegar a refugiarme después de caminar largas horas bajo el sol o como la piedra sobre la que me puedo subir después de naufragar. No importa si no puedo descansar, no importa si hay que sentarse en la sala de espera en la clínica de rehabilitación, no importa porque lo escucho gritar y reir....


Nadie como él para cargarme de nuevo la energía. 💕👲

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Qué es la Parálisis Cerebral?

Aquí les dejo un artículo muy breve sobre lo que es la Parálisis Cerebral, lo tomé de la página http://www.mychildwithoutlimits.org, de donde pueden obtener más información.

Parálisis cerebral (PC) es un término de diagnóstico amplio utilizado para describir un problema con el movimiento y la postura que hacen ciertas actividades difíciles. Aunque una persona con parálisis cerebral tienen problemas para mover sus músculos, esto no se debe a que hay algo mal con los músculos o los nervios. Estas dificultades son causadas debido a problemas en el cerebro. La parálisis cerebral puede ser el resultado de una lesión en el cerebro durante la gestación o en el primer año de vida, o se producen cuando el cerebro no se desarrolla adecuadamente durante la gestación. El cerebro lesionado o anormal es incapaz de controlar perfectamente el movimiento y la postura.

En pocas palabras, “cerebral” se refiere al cerebro, y “parálisis” se refiere a la debilidad muscular y el mal control. Aunque el cerebro no empeorará, las personas con parálisis cerebral cambiaran con el tiempo. A veces van a mejorar, y algunos pacientes permanecerán igual. De vez en cuando va a empeorar, por lo general debido al cambio en el tono muscular o el desarrollo de contracturas articulares.

Actualmente no existe una cura para la parálisis cerebral, sin embargo existen diferentes opciones de tratamiento para las personas con parálisis cerebral. Estas opciones incluyen la terapia, medicamentos, cirugía, educación y apoyo. Al tomar ventaja de estos tratamientos, las personas con parálisis cerebral pueden mejorar su función, reducir al mínimo el desarrollo de temas complicados y optimizar la calidad de sus vidas.

Las estadísticas
Se estima que dos de cada 1,000 niños recién nacidos desarrollarán parálisis cerebral. Y aproximadamente el 40% de los nacidos con parálisis cerebral tendrán un caso grave. En este momento, cerca de 10,000 bebés y niños son diagnosticados con la enfermedad cada año. En 2002, se descubrió que el número de casos de parálisis cerebral en los niños de 8 años de edad, siendo uno en 278. Es el trastorno motor más frecuente en los niños y sólo es superado por el autismo como la discapacidad más común en los niños.


Sin etiquetas
Recuerdo que al inicio para mi era muy importante tener un diagnóstico para saber el mejor rumbo a seguir, con el tiempo me dí cuenta de que cada niño es diferente y nunca nos vamos a enfrentar a dos casos similares, es muy importante como madres asimilar esta realidad porque debemos evitar las comparaciones, no debemos caer en el error de pensar que nuestro hijo va más lento que otros niños con el mismo diagnóstico, porque cada niño va a su propio ritmo y eso está muy bien; además lo que para un niño ha funcionado no necesariamente va a funcionarnos a nosotros también. Debemos, más que nada, valorar cada avance, por pequeño que sea, para nuestros niños un pequeño paso es como escalar el Everest, y para nosotras debe ser un gran orgullo, recuerden que en cada avance estamos presenciando un milagro.
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miércoles, 10 de mayo de 2017

Un tributo a las "Mamás de Salas de Espera"

Hermoso relato que me encontré en la red, diagnósticos diferentes, mismas sensaciones y situaciones, se los dejo para que lo lean 😃

En mi vida, solo algunas mujeres realmente me comprenden. Mujeres que me han visto en momentos de mucha esperanza y en momentos de gran desesperación. Mujeres pálidas por falta de sueño y la mala iluminación de la luz fría. Mujeres cuyos apellidos, y a veces sus nombres, desconozco. Me refiero a ellas como las Mamás de Salas de Espera (MSE).
Las salas de espera son una suerte de oasis para las madres de niños con necesidades especiales. Nos reunimos en esos pequeños salones, sentadas en sofás mohosos, mientras nuestros hijos reciben las más recientes intervenciones terapéuticas. A veces nos sentamos calladas, mirándonos solapadamente, pretendiendo leer una vieja edición de la revista People. A veces nos acomodamos en alguna silla para robarnos unos minutos de sueño.
Pero sobre todo, las Mamás de Salas de Espera conversamos.
Les cuento a estas mujeres cosas que nunca contaría a mis amigos “regulares” con sus hijos “regulares” – por ejemplo, comentando cuánto odio cuando mis amigas regulares hablan sobre sus hijos regulares. Dicen cosas tales como “Ese tonto entrenador no le da suficiente tiempo de juego a Ben” o “Jesse está furiosa porque no puede invitar a todos sus amigos a su fiesta de cumpleaños” o “Llevé a Carly al nuevo restaurante japonés y me dijo que está enamorada!”
A veces me provoca gritarles en la cara a mis amigos. Estoy cansada de escucharles quejarse sobre las cosas que yo añoro. Estoy cansada de pretender que no estoy terriblemente celosa cuando alardean sobre todos esos hitos del desarrollo que yo no estoy atravesando.
Eso es. Estoy sencillamente agotada.
No quiere decir que mis amigos no son maravillosos. Me invitan a sus reuniones sociales, a pesar de saber que pocas veces puedo asistir y nunca reciprocar. Celebran conmigo esas pequeñas victorias, como el día en que mi hijo finalmente pudo comer algo con proteínas, después de años de irse en arcadas cada vez que lo intentaba. (Fue tocineta – ya lo sé, llena de sodio y nitratos, además, soy judía, pero… ¡bravo! ¡Comió proteína!). Escuchan pacientemente mis eternas quejas (así es, yo también me quejo) sobre el maestro que piensa que la conducta de mi hijo es oposicional, en lugar de ser producto de sus dificultades sociales y sensoriales. Mis amigos regulares son todo lo que los amigos regulares deben ser.
Pero las Mamás de Sala de Espera son mi salvación.
Una conversación de Sala de Espera va algo así:
Mamá 1: ¿Cómo anda Josh estos días?
Mamá 2: Bastante bien. Solo tuvimos dos llamadas del colegio esta semana.
Mamá 1. ¿Así que el “lugar seguro” está funcionando?
Mamá 2. Si. Josh se retira a su silla especial cuando se siente sobrecargado. La maestra dice que está empezando a comprender lo que motiva sus estallidos. Por ejemplo, siempre se retira para su lugar seguro cuando los muchachos sacan los Legos para jugar.
Mamá 3: ¡Dios mío! ¿Josh también? ¡Kelsey tampoco resiste los Legos!
Mamás 2 y 3 (a la vez): ¡Es el sonido que hacen cuando los encajan!
(Todas en la sala de espera se ríen, en complicidad).
La comunidad de las salas de espera está poblada por mujeres increíbles. Una vez conocí a una MSE que se mudó hasta acá desde la China después de leer sobre la gama de opciones de tratamiento para autismo disponibles en nuestra ciudad. Ella y su esposo tuvieron que mejorar su inglés, encontrar casa y trabajo, sobreponerse a las diferencias culturales y agotar sus ahorros. Sin embargo, siempre tiene una gran sonrisa, mientras sostiene el aparato de comunicación de su hijo en una mano y a su bebé lactante en la otra. Se sentía tan agradecida de estar aquí que me hizo comprender lo afortunada que soy de tener tantos servicios en mi propio vecindario.
Una MSE particularmente chiflada me enseñó a no tomarme la vida tan en serio. Una tarde, irrumpió en la sala de espera y dijo, “No me lo van a creer…” Aparentemente su hijo adolescente recientemente descubrió los placeres de la masturbación. La señora tuvo que ir a la escuela para reunirse y tratar ese tema. “No es el tipo de conversación que esperas tener cuando sueñas en ser madre. O sea, ¿cómo vestirnos para la ocasión?”, comentó mientras se reía. El personal del colegio tenía que vigilar a su hijo constantemente, o se escurría para dedicarse a esa actividad extra-curricular. ¡La imagen de esos maestros revisando cada baño en el colegio nos hizo reír hasta las lágrimas!
Cuando me siento abatida, pienso en la MSE que tiene gemelas con autismo; manejaba 60 millas a la semana hasta el programa de equitación terapéutica. Las niñas gritando y golpeándose durante todo el trayecto, pero tan pronto se montaban en sus caballos, eran la más pura imagen de serenidad. La MSE, frotándose las sienes y disparándose varias cápsulas de Tylenol, afirmó que era el mayor obsequio del mundo verlas tan felices… bien valía el ruidoso recorrido de ida y vuelta.
Hace algunos años, varias otras MSE y yo decidimos reunirnos –solo nosotras, sin los muchachos – en el “mundo real”. Luego de luchar por encontrar quien nos cuidara los niños, finalmente pudimos reunirnos en una taberna local. Hacía tanto tiempo que no salía de noche que me sentí como una adolescente saliendo a escondidas.
Inicialmente, fue medio incómodo. Sin nuestros hijos, no teníamos nada en común. Una señora era propietaria de una tienda y estaba muy activa políticamente. Otra manejaba una Harley y era fumadora empedernida que tenía el vocabulario de un marinero. La tercera era una dama de sociedad, con un peinado muy bien cuidado. Y luego estaba yo, recientemente divorciada, una ama de casa acostumbrada a andar en sudadera.
Procuramos no hablar de cosas de mamá, pero no funcionó. Una conversación sobre los hombres y el sexo evolucionó en una discusión sobre por qué tan pocos padres asumen la guardia de sala de espera. Decidimos que todos esos años de acumulación de estrógeno en las salas de espera había creado un escudo protector invisible que repelía a los hombres.
Nos reímos mucho cuando nos dimos cuenta que todas habíamos debido disculparnos con al menos un amigo porque nuestro querido hijo le había dicho que tenía un aliento apestoso. Compartimos anécdotas sobre nuestros momentos estelares como madres. (La mía tuvo que ver con la primera vez que mi hijo me abrazó espontáneamente y me dijo que me quería. Tenía 11 años.) Expresamos nuestras preocupaciones secretas sobre el futuro: ¿Podrían nuestros hijos ser independientes? ¿Tener un trabajo? ¿Casarse? ¿Al menos mudarse algún día (por favor)? Antes de que nos diéramos cuenta, habían pasado dos horas. Disimulando bostezos, nos abrazamos y corrimos a casa.
De regreso en la sala de espera, juramos que volveríamos a salir, “pronto”. Nunca lo hicimos. Encontrar otra noche en que pudiéramos salir todas juntas resultó imposible. Entonces, una de las mamás desapareció. La cobertura del seguro de su hijo se agotó. Poco después, mi hijo fue expulsado del centro por incumplimiento. Mis días en la sala de espera terminaron abruptamente.
Ya no paso tanto tiempo en salas de espera. Mis hijos culminaron las terapias que me hacían acudir a ellas. Afortunadamente, me mantengo en contacto con varias de las MSE, quienes continúan constituyendo mi cuerda de salvación.

A las MSE que actualmente se sientan en esos sofás mohosos, envío mi cariño y admiración por su fortaleza y tenacidad. Deseo que encuentren esperanza y apoyo en esos oasis de espera que continúan nutriendo mi alma.
Bendiciones, Mamás de Sala de Espera por doquier.


Sobre la autora: Cuando no está en alguna sala de espera, Mara Ansfield vive en Madison, Wisconsin, con sus dos hijos, ambos adolescentes dentro del espectro autista.

¡Feliz día a todas las súper mamás de hijos con discapacidad!

No puedo dejar pasar este día tan especial, es necesario hacer un pequeño pero significativo homenaje a todas las mamás de hijos con discapacidad, a todas esas guerreras que siguen en la lucha a pesar de las adversidades, yo solo quiero decirles que estoy segura de que Dios le da las más grandes batallas a sus mejores guerreros, y a mi madre muy especialmente le quiero decir que fue mi mejor ejemplo, por eso yo no me cansó, por eso yo no me rindo, por eso sigo firme en mi lucha; ahora yo entiendo muchas cosas que no puedo expresar con palabras, ya se del cansancio, de la duda, de la incertidumbre, del sentirse incomprendida, pero también se de la satisfacción que dan los pequeños logros, y a mi hermana Angélica, que a pesar de todos los retos que su discapacidad le impone, no se quebranta y ha sido la mejor de las madres y una inmejorable tía. ¡A las dos las amo!



martes, 9 de mayo de 2017

Síndrome de Usher -- Debilidad visual asociado a sordera

En esta ocasión les quiero compartir algo de mi experiencia como hermana de dos personas con discapacidad, en una de mis primeras entradas les compartía que a parte de ser mamá de un niño con dispacidad motriz, soy hermana de dos personas con discapacidad auditiva, mi madre fue la mejor maestra que pude tener, ya que en una época en la que había muy poca información, en la que los retos eran mayores por el desconocimiento, nunca se dió por vencida, siempre buscó alternativas, nunca la vi quedarse de brazos cruzados, buscó escuelas, atención médica, buscó terapias, experimentó y aplicó sus propias técnicas, fue mamá fundadora de instituciones locales, no recuerdo realmente haberla visto alguna vez dudando sobre que rumbo tomar.
Aún ahora siguen los retos, mis hermanos nacieron con sordera bilateral profunda, a ellos no les fue de utilidad el aparato para la sordera, tampoco aplicaron para un implante coclear ya que cuando este dispositivo llegó a nuestra ciudad como una novedad mis hermanos ya eran jóvenes de más de 20 años de edad, la cirugía cuando eran niños tampoco fue una opción ya que uno de los riesgos eran perder la movilidad por la cercanía al cerebro. Ahora 40 años después mis hermanos comienzan con un problema de debilidad visual asociado a la sordera llamado Síndrome de Usher.

En esta liga encontrarán muy buena información acerca del Síndrome de Usher, al menos es lo más sencillo que he podido encontrar en la red ¿Qué es el Síndrome de Usher?


Mi hermana Angélica y mi hijo Juan Pablo





lunes, 8 de mayo de 2017

Terapias, terapias, terapias


Cuando se tiene un hijo con discapacidad, una de las cosas en las que casi nos hacemos expertas es en las terapias, conocemos más terapias que los mismo terapeutas, me ha tocado conocer terapeutas y doctores que me piden que los invite cuando a mi hijo le toca tomar alguna terapia novedosa 😋.
La primera terapia que mi hijo tomó a los 3 meses de nacido fue la masoterapia o terapia con masajes, pasando por mecano, electro, hidro, equino, termo y crio, la más novedosa es la delfinoterapia, que tenemos la fortuna de ya tenerla localmente 🐬. 
Si me preguntaran cuál ha sido la mas efectiva les diría que la terapia más efectiva es el amor <3


jueves, 4 de mayo de 2017

Bienvenidos a Holanda 🌀

Les dejo este hermoso escrito que me encontré en la red, para quienes no entiendan porque cuándo hablamos de hijos con discapacidad, decimos que llegamos a Holanda.

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A menudo me piden que describa la experiencia de criar a un hijo con discapacidad. Para ayudar a la gente que no ha compartido esta única experiencia, a comprenderla, a imaginar cómo se sentiría. Es algo como esto… Cuando vas a tener un bebé, es como planear un viaje de vacaciones a Italia. Compras un montón de guías y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Ángel, las góndolas de Venecia, aprendes unas frases en italiano. Todo es muy emocionante. Después de meses de impaciente espera, el gran día llega. Preparas tu equipaje y partes… Algunas horas después, el avión aterriza. Los tripulantes, horas después de que el avión aterriza te dicen “Bienvenido a Holanda”. ¡¿Holanda?!, ¿Qué significa Holanda? Yo contraté un viaje a Italia. Yo pensaba que estaba en Italia. Toda mi vida he soñado ir a Italia. Pero ha habido un cambio en el plan de vuelo, han aterrizado en Holanda y deberás permanecer allí. Lo importante es no tomarlo como un lugar horrible, asqueroso, lleno de tristeza, hambre y enfermedad. Es solo un lugar diferente. Deberás salir y comprar nuevas guías, deberás aprender un lenguaje totalmente nuevo y conocerás a un grupo de personas que de otra forma no las habrías conocido. Es solo un lugar diferente, es más lento que Italia, menos deslumbrante que Italia, pero después de estar un tiempo y tomar una pausa, miras alrededor y empiezas a notar que Holanda, tiene molinos de viento, Holanda tiene tulipanes, Holanda también tiene “Rembrandts”. Pero todos tus conocidos estarán yendo y viniendo de Italia, y ellos hablarán acerca del maravilloso tiempo que pasan allá. Y por el resto de tu vida tú dirás, “Ahí es donde yo suponía que iba, es lo que había planeado”. Me he convertido en un viajero del mundo y he descubierto que no importa donde se aterrice. Lo que es más importante es lo que se logre hacer del viaje y que se vean y disfruten de las cosas especiales, las cosas hermosas, las cosas que Holanda, o cualquier paraje, tiene que ofrecer. Cierto, hace más de una década que llegué a un lugar que no había planificado. Sin embargo, estoy agradecida, porque este destino ha sido más enriquecedor de lo que hubiese podido imaginar. 
Autora: Emily Perl Kingsley, madre de un hijo con Síndrome de Down 

miércoles, 3 de mayo de 2017

Cómo son escogidas las madres de niños con discapacidad

La primera persona que me habló sobre discapacidad fue mi madre 👩, y lo hizo en una forma muy poética, siempre me decía que las personas con discapacidad eran ángeles 👼 que habían llegado a la Tierra a cumplir misiones muy especiales y que las familias a las que llegaban eran escogidas por Dios.
Realmente ahora no me gusta llamarles personas especiales, porque todos lo somos, pero si me quedo con la idea de que somos privilegiados en la tarea tan especial que Dios puso en nuestras manos 😊.

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Este año más de 100,000 mujeres serán madres de niños con discapacidad. Te has preguntado ¿cómo son escogidas estas madres?
De alguna manera puedo imaginarme a Dios mirando por arriba de la tierra seleccionando los medios de propagación de los humanos con gran esmero y cuidado.
Conforme Él observa, le da instrucciones a un ángel para que anote en una gran libreta:
- “González Peña hijo, Santo patrón… Sta. Cecilia”
- “Sánchez Carmen y Lupe, gemelas, Sto. Patrón, voy a asignarles a San Ignacio, él está acostumbrado a lo profano”.
Finalmente le da un nombre al ángel y sonríe:
- “Dale a ella un niño con discapacidad.”
- El ángel es curioso “¿Por qué a ella Señor? Ella es feliz”.
- “Exactamente, ¿Cómo podría yo darle un niño con problemas a una madre que no sabe reír?” Sería cruel.
- “Pero, ¿Es ella paciente?”
- “Yo no quiero que ella tenga demasiada paciencia, o se hundiría en un océano de autocompasión y desolación. Una vez que el impacto y el resentimiento se hayan ido, ella sabrá manejarlo. Yo la observé hoy, es segura de sí misma e independiente, lo que es necesario en una madre. Como verás el niño que voy a darle tiene su propio mundo y ella tendrá que permancer en el suyo, lo cual no va a ser fácil.”
- “Pero señor, yo no creo que siquiera ella crea en ti.”
- Dios sonríe. “Eso yo puedo arreglarlo, ella tiene demasiado egoísmo”.
- El ángel titubea y luego dice “¿Egoísmo? ¿Es esa una virtud?”
- Dios mueve la cabeza, “Si ella no es capaz de separar su yo del de su hijo ocasionalmente, no podría sobrevivir. Sí, ella es una mujer a la que bendeciré con un niño menos que perfecto; ella no se da cuenta, pero será envidiada, sabrá valorar cada palabra que salga de su boca, nunca considerará cualquier avance cosa ordinaria. Cuando su hijo diga “Mamá” por primera vez, será testigo de su gran esfuerzo y lo sabrá cuando le describa un árbol o una puesta de sol, pues lo verá como poca gente ve mis creaciones. Yo le permitiré ver cosas que solo yo veo, ignorancia, crueldad, prejuicios y le ayudaré a superarlos. Nunca estará sola, yo estaré a su lado cada minuto de cada día de su vida porque ella está haciendo mi trabajo como si estuviera aquí conmigo.
- “¿Y qué hay del Santo patrón?”, preguntó el ángel con la pluma lista para escribir…
- Dios sonríe y le dice: “Un espejo será suficiente”.

Autor desconocido.
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Tiempo de calidad cuando no puede ser en cantidad

No me gusta mucho tomarme fotos, considero que los mejores recuerdos se llevan en el corazón, 
pero de vez en cuando hace falta una 😉.
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Una de las mejores cosas y que más disfruto es pasar tiempo con mi hijo, disfruto ver todos los avances, disfruto con sus ocurrencias, con sus pláticas, pero como el deber llama él debe ir a la escuela y yo a trabajar, así que cualquier actividad juntos es una aventura.
Tengo la fortuna de que en la escuela a la que asiste mi hijo, la unidad de apoyo educativo organiza actividades para desarrollar entre padres e hijos, es muy importante para nuestros niños que participemos junto con ellos.
¿Qué es lo más disfrutas tú hacer con tu hijo?



¿Por qué un blog?

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¿Por qué un blog?, ¿quién soy?, ¿a quién va dirigido? 😊 soy una mamá como tantas, cargada de sueños, de anhelos, de esperanzas, una mamá que no deja de ser mujer aunque se vea al espejo un poco despeinada y ojerosa; una mamá que a fuerza de tanto y tanto ha aprendido un poco de doctor, terapeuta, psicóloga, maestra y maga; una mamá que, como dice la historia, un día esperó visitar Italia pero desembarcó en la bella Holanda, una mamá como muchas, con quienes espero compartir mis experiencias y de quienes espero aprender mucho también.
Tengo un hermoso hijo de 11 años, llamado Juan Pablo, con diagnóstico de Parálisis Cerebral Atáxica; tengo la fortuna además de ser hija de una extraordinaria mujer que tuvo también 2 hijos con discapacidad, tengo 2 hermanos con sordera bilateral profunda y debilidad visual; hay ocasiones en que pienso que Dios acomodó todas las piezas magistralmente para que la llegada de mi hijo no fuera tan difícil, ya que en mi madre tuve a la mejor de las maestras.