Henos aquí de nuevo después de un buen tiempo, pero con las pilas recargadas y muy entusiasmados por contarles de nuestro recorrido en este nuevo camino que recién emprendimos: ¡la secundaria!
No voy a negarlo, la última vez que escribí una entrada en este blog, tenía mi corazón hecho nudo, me negaba, es más lo escribo con letra mayúscula -- ME NEGABA -- a que Juan Pablo dejara la primaria, hasta por mi mente pasó la idea de que repitiera el sexto grado, ponía mil y un pretextos, que aún era muy chico, que le faltaba madurar, que a causa de la cirugía que tuvo el año pasado había perdido muchas clases, que la cirugía era muy reciente y necesitaba más tiempo para recuperarse, pero no tuve éxito (¡gracias a Dios no tuve éxito!) tanto la maestra de grupo, como la maestra de apoyo no permitieron que Juan Pablo repitiera grado y se graduó.
| Esperando para recibir su certificado |
| Con su maestra de grupo el día de la graduación |
La selección de la escuela secundaria la hicimos dada la recomendación de la mamá de unos ex-alumnos con parálisis cerebral que salieron de la misma primaria de la que salió Juan Pablo, no es una escuela céntrica, nos queda bastante retirado, pero la referencia fue bastante buena, se adaptaba a las necesidades de movilidad de Juan Pablo y era de las pocas con USAER en la ciudad, así que la decisión ya estaba tomada y esa sería su nueva escuela.
El ingreso de mi hijo a la secundaria fue como la de cualquier otro alumno, tuvo que hacer su examen de admisión, así mismo tuvimos que pasar por una serie de entrevistas por parte de la unidad de apoyo que da soporte en la escuela; no se si a ustedes les pase lo que a mí, pero cada vez que debemos pasar por una entrevista, sea cual fuere el lugar, paso por una serie de sentimientos encontrados que me dejan mal sabor, aún me resisto a que alguien más me diga que no hago lo adecuado para dejar que mi hijo sea menos dependiente de mí, ¡en fin! es algo en lo que debo trabajar más.
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| Esperando para presentar su examen de admisión a secundaria |
Durante el tiempo que antecedió a la entrada a la secundaria, Juan Pablo maduró mucho, de aquel niño que lloraba cada vez que lo dejábamos en el kinder y en los primeros años de la primaria o del que huía porque no soportaba el ruido de la banda de guerra, poco quedaba :), y así fue como llegó el gran y tan esperado primer día, el cual para mi placer y tranquilidad fue maravilloso.
Cabe mencionar que en la secundaria se llevaron a cabo durante 3 días actividades de integración para que todos los niños se conocieran y convivieran, fue algo que indudablemente ayudó mucho al éxito de la llegada a la secundaria, no solo de Juan Pablo, si no de todos los niños con discapacidad que se agregaron al nuevo ciclo escolar; algunos de los papás fuimos integrados a las actividades para conocer a los maestros y todos los espacios de la escuela, así como al resto los trabajadores. De estos días solo tengo una foto, y debo decir que es una foto que dice más que mil palabras :).
| Muy contento el primer día de clases |
¿Qué más puedo decirles?, a veces es mejor dejarse llevar a donde la corriente quiera, aceptar opiniones, pensar las cosas dos o tres veces, experimentar, y nunca pero nunca dudar de las potencialidades de nuestros hijos. Acepto que hubiera sido un gran error de parte nuestra si Juan Pablo hubiera repetido el sexto grado o el haberlo inscrito en otra escuela más cercana, creo que todo fue magistralmente orquestado por Dios que una vez más nos demuestra que no nos deja solos y que fuimos elegidos para una maravillosa tarea.

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